Jueves, 17 de septiembre de 2009
-Ya deja de gritarme- dije con lagrimas en los ojos- ¿no te cansas de romperme el corazón en pedazos cada ves que te apareces en mi vida? ¿Quién te dio el derecho para lastimarme y hundirme en la oscuridad de tu maldita alma?

- Cállate!!!- me tomaste por los brazos lastimándome- deja de llorar, deja de fingir que eres débil, ambos sabemos que eres mucho más fuerte de lo que aparentas ser.

- Solía ser fuerte pero hasta la roca cede con el golpe de las olas… suéltame por favor- rogué con un hilo de voz.

El abrió la boca para decir quien sabe que pero se contuvo empujándome y alejándose furioso golpeó la puerta con tanta fuerza que por un instante temí que la destrozara. Me puse de pie y recogí los pocos trocitos de dignidad que se habían desparramado en ese instante.


- Donde quedó la muchacha orgullosa que sonreía sin importar cuan cruel fuese con ella, esa chica que ignoraba completamente todos mis intentos por humillarla e irradiaba alegría de tal forma que me llegaba a enfermar.- su voz era ronca como si fuese a quebrarse en cualquier momento.

- Bien sabes que pasó con esa muchacha.- me apoyé en el alfeizar de mi ventana sintiendo que el corazón me pesaba una tonelada, arrastrando las palabras con monotonía.- te lo dije tu me mataste, ignoro porque me odiabas tanto… pero siempre dijiste que no descansarías hasta verme completamente desdichada y lo conseguiste, felicitaciones.

- Eso es todo, te rindes… ¿tu que dijiste que mientras hubiese quienes te amaran no dejarías de sonreír para ellos? Me das pena… bueno ya no tengo porque volver, tienes razón ya conseguí mi objetivo.

- ja…. Yo no he roto mi promesa, pero tu alejaste a todos los que me amaban. Con tus mentiras, tus engaños… alejaste a mi esposo y con él a mi familia que ha decidido odiarme. Me hiciste perder …

Ya no resistí mi voz se quebró, llevé la mano a mi vientre ahora vacío y lloré amargamente como solía hacer. Él se volteó y se acercó a mi acariciando mi rostro. - Yo solo te demostré que ninguno de ellos te amaba.- procuré alejarme pero no me lo permitió.- pero bien sabes que yo…

Lo abofeteé con todas mis fuerzas poseída por una rabia nacida desde lo más profundo de mi ser.

- No te atrevas a siquiera pronunciar esa palabra, cuando gente como tu la usa se contamina. Desde el principio desde que llegaste a este pueblo me odiaste… y nunca dejaste de decírmelo…

- pero también te dije cuando te di tu primer beso que te amaba… lo sabes, te pedí disculpas me humillé ante ti y tu que hiciste dime que hiciste- tu voz sonaba como la de un loco pero a estas alturas ya no me quedaba ni siquiera miedo.

- Te rechacé- suspire con voz queda- ¿y qué esperabas? Me robaste aquel beso, sabiendo que mi corazón pertenecía a otro, ya me habías sometido a un sinnúmero de humillaciones y para terminar amenazaste con que si no estaba contigo jamás me dejarías ser feliz… y lo peor de todo cumpliste tu promesa. Nunca me amaste, solo te obsesionaste, probablemente de haberte convertido en mi esposo me hubieses destruido mucho más rápido… ya vete la noche va a caer y estoy cansada.

- eres cruel, nunca tuviste ni una pizca de cariño para mi, te mereces todo lo que estás pasando.

- No me lo merezco y es eso lo que más te duele.

Dejaste la casa y otra vez me quedé sola, ha pasado un año sin que aparecieras de nuevo. Mi familia me ha perdonado, de mi antiguo esposo no volví a saber. Todo funciona mejor y me cuesta menos sonreír, en especial mientras cuido a mis sobrinos… pero esta noche al parecer habrá una tormenta, igual que la primera vez que apareciste en mi vida.

Tags: noche, lagrimas, amor, odio, tormenta, cuento

Publicado por Firefly_tempestad @ 22:09
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios