Jueves, 09 de julio de 2009

 

angel de la muerte

Pronunció las palabras solemnemente, cual si estuviera recitando un juramento. Siempre creí que el ángel de la muerte era un tipo con guadaña y capucha. Sin embargo ante mí se apareció un hombre atractivo tengo que decirlo, con un libro nada más y nada menos.

-          Así que me ha llegado la hora…- sonreí poniéndome de pie y alisando los pliegues de mi vestido- quien diría que me tocaría morir siendo solo una adolescente.

Extendí mi mano para tomar la suya y ser guiada, sin resistencia sin llantos ni suplicas. Mi captor parecía desilusionado o incrédulo, no sabría decirlo. Pareció titubear como si hubiese algo albergado en su pecho y no pudiera sacarlo.

-          Tranquilo todo va a estar bien- dije con calma y me miró como si estuviese loca.- ¿qué es lo que pasa? Prefieres que me eche a llorar, puedo hacerlo si eso te hace feliz.

Se sentó a mi lado e intentó explicarme la situación en que me encontraba, dijo que mi juventud no me salvaría que había llegado el final que lo aceptara para poder cruzar al otro lado.

-          Ya lo entendí- dije con calma como si de un niño  pequeño se tratase- nunca le he temido a la muerte, apresurémonos, debes tener aún más trabajo.

Se puso de pie mirándome, estudiándome como atravesando mi alma con aquellos inescrupulosos ojos. Me sentí extrañamente avergonzada, temiendo estúpidamente que pudiera ver a través de mi ropa. Un atisbo de sonrisa se dibujo en sus labios y un destello brilló en sus ojos. Al fin se atrevió a aclarar su duda, después de todo ya no nos volveríamos a ver.

-          ¿Qué porqué le no le temo a la muerte?- suspiré- durante los pocos años que he vivido, viví para hacer feliz a mi madre, viví para hacer feliz a mi padre, viví para hacer feliz a mis hermanos. Me levantaba para ayudar a quien lo necesitaba, por las noches no dormía para cuidar a los enfermos tanto del cuerpo como del alma, caminaba siendo la sombra de quien protegía sin vivir realmente mi vida…

No había reproche en mi voz, ni tristeza ni angustia solo la dulce calma, que dan 16 años de vida en un mundo completamente real  en donde tu destino es ocultarte y vivir lo que otros viven.

-          Sin embargo mientras regalaba mis horas nunca imaginé que mi recompensa llegaría tan pronto…- tomé su mano apresurándolo, el me siguió atónito frente a mi actitud.

Creo que murmuró algo antes de separarnos, “que tontería creí que hoy venía a matar a alguien… pero no se puede matar a quien no ha vivido”. Y desapareció, probablemente en busca de una víctima menos extraña.


Tags: muerte, calma, angel, arquetipo, persona

Publicado por Firefly_tempestad @ 4:35
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